La otra orilla

martes, septiembre 11, 2007

COMO DECÍAMOS AYER...
Mi tiempo no transcurre igual en verano que el resto del año. En realidad no es que sea diferente, simplemente le añado varias velocidades. Este año no ha sido diferente y, desde San Juan hasta el día de hoy, tengo la sensación de haber parpadeado una sola vez.
Septiembre, tiempo para mí de meditación en el que vuelvo al mundo y al tempo real, me obliga a dar portazo al agetreo veraniego. Empezamos temprada.