DOS VERSIONES PARA LA MISMA HISTORIA
CASI UN CUENTO
Él susurró que lo mejor sería no enamorarse, ella no le llevó la contraria, para qué si se sabía vencida. Ante todo se dejó acariciar por sus manos manchadas de ternura. Eso sí, no se enamoró de sus manos. Más tarde no impidió que sus labios muy lentos la abrasaran, pero tuvo cuidado, no se enamoró de sus labios. Y aunque tampoco se opuso a que su lengua la hiriera sin remedio, no se enamoró de su lengua ni de sus ojos ni de su voz ni de la palidez que le subía a la cara entre los besos, esa palidez que a ella más y más le arañaba. Pero tuvo cuidado y no se enamoró. No, no se enamoró. Para qué si se sabía vencida. Una y otra vez volvieron a encontrarse. Sin amor. Eso sí, felices como niños.
DÍAS IMPREVISIBLES A tu lado no se conoce la costumbre. Eres imprevisible como las nubes. Vas rompiendo los días para aclarar sus luz. Eres un viento suave que arranca a su paso las hojas de mi corazón. Todo me lo devuelves recién hecho, igual que las sorpresas.
(Poemas de Mª Angeles Mora) |
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