La otra orilla

martes, junio 05, 2007








JORNADA DE REFLEXIÓN


Desciendo hasta los paraísos nocturnos con sede en los bares. Muchas caras nuevas y algunos de siempre, donde siempre y en las mismas circunstancias. Reparto saludos y abrazos, e incluso entablo conversaciones absurdas completamente deformadas por el alcohol y la música. Me cruzo, camino del baño, con una historia del pasado. Le doy dos besos que me parecen excesivos a alguien que cubrí de besos hace algunos años. Regreso a la barra en busca de mi cómplice de la noche y le explico, a modo de guía turística, la historia del local. No le explico los detalles pequeños ni que, en el centro de la pista, hace más de diez años, me dijeron "te quiero" por primera vez. Sonaba "With or without you" amenazando el cierre cuando la persona en cuestión me abrazó fuerte y me susurró al oído las palabras mágicas. Me quedé sin palabras, pero su abrazo me ha acompañado toda la vida.
Es de día cuando abandono la discoteca con gente completamente diferente de la que entré. Empieza a pasarme factura el entrar de mañana a casa dos días seguidos.
La jornada laboral del domingo no me premite descansar lo necesario y llego al lunes con el cuerpo baldado, aunque no sé decir si este fin de semana ha pasado por mi cuerpo un huracán o un ángel...