La primera vez que jugué al baloncesto fue en una competición escolar. Hicieron una liguilla extraescolar con los diferentes colegios de la ciudad. Debía tener unos nueve años. Arrasamos, no perdimos ni un sólo partido y le dimos el primer (y creo que único) título a mi colegio. No tardé en darme cuenta de que me encantaba botar el balón, primero en los entrenos y más tarde en casa. Pasaba horas y horas y mi hermana pequeña me hacía de "sparring".
Después de aquella liguilla escolar, el club de baloncesto hizo una selección de jugadoras para hacer un equipo infantil. Pero no me cogieron. Mi potencial "concentrado" (debía medir poco más de un metro) no era lo que buscaban. Me dieron el disgusto de mi vida.
Después del verano (con algún cm más) volví a intentar entrar en el club y esta vez sí que me dejaron empezar a entrenar. Se ve que no lo hacía del todo mal y le ponía muchas ganas, así que me hicieron mi primera ficha. A partir de ahí pasé por todas las categorías del club, hasta que una lesión de rodilla (entre otras cosas) me retiró definitivamente cuando tenía unos 24 años.
Desde entonces, casi cinco años, he vuelto a jugar en contadas ocasiones, para reunirme con viejas amigas o para disfrutar un rato con mis sobrinos. Digamos que ahora miro "los toros desde la barrera".
Pero para mí el baloncesto ha sido mucho más que la práctica de un deporte. Ha sido un hábito, una forma de disfrutar la vida dentro y fuera de la pista, mis mejores noches de fiesta, muchas alegrías y alguna tristeza que otra. Mis mejores amigas han salido de los diferentes equipos por los que he pasado. Mª Jo jugó conmigo en todas las categorías, empezamos y acabamos al mismo tiempo. Ya ves, casi 15 años "cogidas de la mano".
Para mí es una época de mi vida inolvidable y un verdadero privilegio poder disfrutar todavía de muchas de esas personas.
Pero ayer me sucedió algo realmente sorprendente. Y es que, después de más de media vida practicando este deporte, por primera vez, me regalaron un balón.
Emocionante ¿verdad?

2 Comments:
Bueno, siempre se ha dicho que "Nunca es tarde si la dicha es buena", así que, disfruta mucho de ese balón. Seguro que, en algún rinconcito de tu corazón, esa niña que siempre deseo que se lo regalaran está esperando a que le des cancha.
Pues sí que es emocionante.
A mí me encanta el cine, y nunca jamás nadie me ha regalado nada relacionado, no sé si por miedo a defraudar o a repetir regalo..
Enhorabuena por tu balón! :)
Publicar un comentario
<< Home