La otra orilla

martes, enero 02, 2007



Nota: Esta entrada la colgué horas antes de finalizar el 2006, pero tenía un par de faltas que dolían a la vista. La verdad es que siempre se me escapa alguna y no suelo corregir, pero ayer lo intenté. La cosa fue mal porque al enmendar el error ortográfico me cargué el texto, vamos, que lo borré. No sé cómo lo hice (la informática y yo tenemos estas discusiones donde siempre pierdo yo) pero voy a hacer un intento aproximado de recuperarla. El texto "literal" ha cambiado (mi memoria tampoco da para más) pero la esencia sigue aquí.

DOCE MESES, DOCE CAUSAS

Enero llegó en el ecuador de unas navidades más bien tristes (no consigo hacerme a estas celebraciones a pesar del esfuerzo) y con la cabeza medio puesta en los exámenes del primer cuatrimestre.

Febrero marcó un cambio de rumbo, de fiesta y desorden, de noches interminables en la Taverna y una enorme sensación de locura y libertad.

Los primeros días de marzo pararon el tiempo y la realidad. Un reloj que sólo marcaba "ahora", un dejarse llevar sin pensar. Descubrí otra forma de sentir el tacto, que la piel, aunque sea un instante, es capaz de enamorar y que el mar también es verde. Pero también descubrí que los sueños se deben quedar donde están y que en la realidad, no es tan difícil olvidar.

Abril supuso un cambio de emociones, la recuperación de mis amigas de siempre después de una mala temporada y la llegada de nuevas amistades. Del principio hasta la despedida, mucho en muy poco tiempo y, a pesar de la distancia, aquello no había hecho más que empezar.

Mayo fue el mes de los viajes por amistad. Visita sorpresa a Pozuelo, la alegría del reencuetro y la vuelta en menos de 24h. El "taxi" a Donisti y, si hace falta, hasta el infinito y mucho más ;).

En junio de nuevo exámenes, y mi buena vida de los meses anteriores que pasó factura (sobre todo a mi matrícula de octubre).

Con julio llegaron las noches de verano, la playa y la visita inesperada de mis piratillas. Una semana de risas, risas y más risas!

Agosto fue un mes de mucho trabajo y poco tiempo, la llegada de David a la família, la terraza de la Taverna y las noches para practicar el voley playa!

Mi agenda de septiembre fue de alto ejecutivo: trabajo, exámenes, viaje a León, despedida y boda, en menos de 30 días. Lo mejor, la visita de mi "epistolaria de cojones", el barrio húmedo, el canney y la compañía, siempre la compañía.

Octubre fue el mes del viaje a Madrid para ver el musical de Mecano (regalo inolvidable de mis amigas) y del reencuentro con mis piratillas. Madrid, hermosa de día y marchosa de noche. Sin duda una ciudad para volver.

Con noviembre llegó la pospuesta acampada de sobrinos y la aparente calma, sólo aparente.

Diciembre a sido el mes de la llegada del frío y de un extraño virus que me obliga a tomarme todos los días una pastillita de color de rosa.Pero también del regreso fugaz a Lleida con la excusa de Némesis y la razón de ver a mis amigos. Cuando me marcho lo primero que pienso es cuándo voy a poder regresar.

Con todo, lo bueno y lo malo, el 2006 ha sido un año inolvidable. Para mí el 7 siempre ha sido un número mágico, así que esperaré la entrada del año con una barita entre las manos.

Feliz 2007 a tod@s!!!!!