CUESTIÓN DE TIEMPO El tiempo es el que me saca de la cama todas las mañanas, en un rifi-rafe que dura cinco de sus minutos y que siempre pierdo. Dos minutos las tostadas, tres el café y cinco su fusión en mi estómago. Veinte para la ducha de agua bien caliente y dos minutos encerrada en mi albornoz, sacudiéndome las gotas de la cara y pensando si vale la pena vestirse. Qué me pongo en tres minutos, cero en peinarme y diez segundos en coger bolsa y llaves para salir a la calle. Doce minutos de metro y horas de clases. Es lo que tiene el miércoles. Agua, café y comida entre clase y clase. Anochece a las 18:45 y llego a casa poco antes de las diez. Mi reloj en la muñeca es la agenda que me recuerda la hora exacta de donde debo estar y, por lo tanto, de lo que debo hacer. Mi vida entera depende de la ejecución de cada uno de sus segundos. Aperentemente el orden es así de sencillo. Aparentemente, porque mi tiempo, a pesar de lo descrito es desordenado. Y es que a veces tengo la sensación de que no vivo en un tiempo real. Mi sobrina Alba dice que vivo en el futuro porque tengo todos mis relojes adelantados diez minutos y mi madre dice que siempre tengo tiempo para hacer todo lo que los demás no les da tiempo. Yo, no me quito la sensación de pérdida de tiempo y el médico me dice que tengo ansiedad por falta del mismo. Cuando digo que soy estudiante y pluriempleada me preguntan de dónde saco el tiempo y mis sobrinos me agradecen que les dedique tiempo. Los espacios con mis amigas rara vez se miden por horasy en la Taverna me preguntan si vivo allí (algo parecido se deben preguntar en Ministerio de Educación). Y es que ni las horas pasan en 60 minutos ni los minutos en segundo. Al fin de cuentas el tiempo no es más que otra regla convecional de nuestra sociedad. Así que me voy a quedar con el "otro tiempo", ese que empieza cuando dejo mi reloj en la mesilla de noche. El de los días de reencuentros, las horas que pasan tomando un café, los minutos de espera mientras te espero, los segundos en el fondo del mar o una milésima (con una milésima me basta para parar el tiempo) mirándote. |

3 Comments:
el tiempo es fundamental y a la vez muy extraño... un año puede pasar en un minuto y un minuto durar una eternidad, depende tanto de la percepción...
un besote, ¿un café un día de estos?
paula
Creo que el misterio del paso de tu tiempo está en que tardes cero minutos en peinarte.. ;) Esto repercute en todo lo demás, sin duda.
Me ha hecho gracia
Me lo ha quitado Vanadis de los dedos: el quid está en el tiempo que empleas para peinarte. Y, si me lo permites, en el que empleas para mirarte en el espejo.
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